Editorial

La ambigüedad de Obama

Si el régimen de Bashar al Assad cae, los intereses estadounidenses en la región podrían quedar todavía más amenazados

El presidente Barack Obama sometió al Congreso sus polémicos planes para ejecutar una limitada intervención militar en Siria. La decisión resultó sorpresiva. El mandatario y sus predecesores han pasado por alto al Poder Legislativo en múltiples situaciones de similar naturaleza. A lo largo de la historia, la tendencia a la expansión de los poderes presidenciales estadounidenses en asuntos de guerra ha sido una constante.

Por eso, la decisión de pedir la aprobación de representantes y senadores para el ataque contra el régimen de Bashar al Assad despertó, en sí misma, polémica. Críticos del mandatario, sobre todo los partidarios de un presidencialismo fuerte, capaz de reaccionar al instante, lo acusaron de haberse cercado a sí mismo y de comprometer los poderes de la presidencia ante amenazas futuras.

El senador y excandidato presidencial republicano John McCain teme que los Estados Unidos presenten ante el mundo una imagen de debilidad, si el Congreso rehúsa aprobar los planes del mandatario.

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