Editorial

Editorial: Vergüenza de Uccaep

Dice haber puesto fin a los bloqueos. Por el contrario, rescató a Guido y a su 'movimiento’ del inminente naufragio, les ofreció una vía a la respetabilidad y legitimó sus métodos.

José Álvaro Jenkins, presidente de Uccaep.
José Álvaro Jenkins, presidente de Uccaep.

Cuando la expresidenta Laura Chinchilla escribió “bloquear el diálogo es tan dañino para la democracia como bloquear carreteras” no podía sospechar que quienes bloquearon el diálogo se habían entregado, sumisos, a quienes bloquean carreteras.

El miércoles por la mañana José Álvaro Jenkins, presidente de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep), se trasladó a San Carlos en compañía del tesorero Óscar Echeverría Heigold para asistir a una audiencia concedida por Célimo Guido, instigador de los recientes cierres de vías.

La genuflexión de los empresarios no se limitó al desplazamiento a la zona norte. Un breve comunicado con fecha del día siguiente enfatiza que la reunión se celebró a "solicitud de las nuevas dirigencias de la Uccaep”. Las firmas de Guido y Xinia López, quizá por fortuito simbolismo, calzan el documento encima de las rúbricas de Jenkins y Echeverría.

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