Editorial

Editorial: Turismo seguro

Costa Rica destaca por el desarrollo de su industria turística, en buena parte basado en el ingenio local. La marca se asocia con la naturaleza, la ecología y la diversidad de parajes accesibles. Por lo general, también ha logrado ofrecerlos con seguridad. Por eso, importa acometer con diligencia una asignatura pendiente, sobre todo, en las inmediaciones de los volcanes Rincón de la Vieja, Arenal, Poás y Turrialba, así como en las áreas protegidas del Braulio Carrillo y Corcovado.

Los tours ilícitos ofrecen al turista acceso a sitios donde pocos llegan y, para cumplir la promesa, los exponen a graves peligros. La actividad de los volcanes es impredecible y en la montaña acechan muchos otros riesgos, en especial, para los caminantes inexpertos. Es muy fácil sufrir desorientación y perderse, como ha sucedido en demasiadas oportunidades.

El 25 de octubre, un turista británico se extravió en el Parque Nacional Rincón de la Vieja, en cuyas faldas ingresó por un sendero legal. Montaña adentro, decidió apartarse del camino y se perdió. Los rescatistas lo encontraron al día siguiente, pero no todos han tenido la misma suerte. Un caso como este puede ser fruto de la imprudencia, la mala señalización o la falta de adecuadas advertencias sobre los riesgos de aventurarse más allá de las zonas demarcadas.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌