Editorial

Editorial: Obligaciones del MEP frente al ‘bullying’

A ningún niño debe exigírsele la autoafirmación constante frente a conductas indebidas cuya erradicación debe ser prioridad del sistema educativo

La ministra de Educación Pública, Anna Katharina Müller, despertó polémica con sus declaraciones sobre las agresiones sufridas en el sistema educativo y fuera de él por niños y adolescentes a manos de sus compañeros. “Un niño, una niña, un joven con buena autoestima no se deja afectar por el bullying”, dijo la ministra, como si la responsabilidad por la prevalencia de esas conductas descansara en hombros de las víctimas y sus hogares.

Como es evidente, ni las víctimas ni sus padres tienen injerencia sobre la formación del agresor y la mayor autoestima no sirve para evitar un puñetazo. Como el bullying a menudo se ejecuta en cuadrilla y con la constancia facilitada por el contacto cotidiano entre víctima y victimarios, para vencerlo haría falta un grado heroico de autoestima, aunque el abuso no incluya violencia física.

En cualquier caso, a ningún niño debe exigírsele la autoafirmación constante frente a conductas indebidas cuya erradicación debe ser prioridad del sistema educativo, tanto como contribuir a edificar la autoestima en un ambiente adecuado, sin factores distorsionantes como el bullying. En los últimos años, el Ministerio de Educación emprendió varias iniciativas con ese objetivo, pero el éxito ha sido limitado. Esa es razón de más para no desplazar la responsabilidad hacia las familias y niños victimizados y redoblar esfuerzos en el sistema educativo.

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