Editorial

Editorial: Hueco en reserva de pensiones

Un faltante de aproximadamente ¢417.000 millones es muy significativo, pues se suma a los problemas de un régimen que ya venía mostrando debilidades.

03/08/19. San José centro. Fachada de Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Foto: Rafael Pacheco
03/08/19. San José centro. Fachada de Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Foto: Rafael Pacheco Rafael PACHECO GRANADOS

La pandemia de la covid-19 plantea serios retos al sistema de salud costarricense y nuestras autoridades han respondido con rapidez y eficacia. La prioridad es salvar vidas siguiendo las mejores prácticas médicas, aunque eso obligue a incurrir en costos, algunos elevados, imposibles de calcular meses atrás. Pero el coronavirus también ha hecho estragos en el campo macroeconómico. Obliga a aislar a las personas, cerrar buena cantidad de empresas y reducir la actividad de otras, lo cual aumenta el desempleo, de cualquier forma alto antes del azote de la pandemia. También fuerza la reducción de jornadas laborales y el recorte de remuneraciones en el sector privado, no así en el público.

La rebaja de los salarios tiene efectos inmediatos en los ingresos de la Caja Costarricense de Seguro Social, que son función directa de esos pagos. En consecuencia, el Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM) y el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) resultarán perjudicados cuanto más se prolongue la pandemia, pero el efecto no es el mismo en los dos casos.

En las últimas semanas, Enfermedad y Maternidad hizo frente a nuevas erogaciones impuestas por la covid-19. No sabemos cuál será el comportamiento de esas erogaciones, pero las medidas de aislamiento podrían ayudar a contenerlas. El caso del IVM es diferente y conviene analizarlo con detalle.

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