Editorial

Editorial: Golpe a la educación técnica

El nuevo sistema de admisión del Tec da la espalda a los mejores alumnos, al dinero invertido en su formación y al país, necesitado del mejor recurso humano para competir.

11/11/2020   Cartago. Entrada principal al Instituto Tecnológico de Costa Rica, ITCR o Tec. Foto: Rafael Pacheco
11/11/2020 Cartago. Entrada principal al Instituto Tecnológico de Costa Rica, ITCR o Tec. Foto: Rafael Pacheco Rafael Pacheco Granados

La atracción de inversión extranjera y la incursión en actividades productivas vinculadas con la ciencia y la tecnología son pilares del desarrollo de la Costa Rica de nuestros días. La inversión en educación es uno de los grandes acicates de ese desarrollo, pero, al mismo tiempo, la estructura de la oferta educativa nacional puede ponerle límite. El Informe estado de la educación, del Programa Estado de la Nación, registra un modesto aumento en las carreras relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, pero lo estima insuficiente.

Nuestras universidades concentran sus esfuerzos formativos en disciplinas alejadas de los conocimientos y habilidades necesarios para competir en la cuarta revolución industrial. Haciendo a un lado las ciencias de la salud, la oferta educativa en las ingenierías, tecnologías de la información y áreas afines apenas representa el 16 % del total.

La gran excepción es el Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec). Por eso, causa tanto desasosiego el golpe propinado por el nuevo sistema de admisión a los aspirantes más prometedores. En lugar de procurarse un alumnado idóneo para elevar la experiencia educativa y garantizar óptimos resultados, el Tec decidió emprender el camino de una mal entendida «justicia» social y territorial.

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