Editorial

Editorial: Esfuerzo desestabilizador

No debemos reparar en la ridiculez e ineficacia de los actos violentos de los últimos días, sino en la maldad de sus propósitos. El artefacto detonado en la Asamblea es terrorismo sin importar su modesta escala y el evidente desequilibrio mental de sus perpetradores.

25/06/2019. Un grupo de manifestantes del sector pesquero que se manifestaban en contra del IVA trataron de botar los portones de Casa Presidencial pero fueron detenidos por personal de seguridad, lanzaron muchas cosas contra el inmueble y hasta un objeto explosivo aparentemente. Foto Julieth Méndez, Casa Presidencial
25/06/2019. Un grupo de manifestantes del sector pesquero que se manifestaban en contra del IVA trataron de botar los portones de Casa Presidencial pero fueron detenidos por personal de seguridad, lanzaron muchas cosas contra el inmueble y hasta un objeto explosivo aparentemente. Foto Julieth Méndez, Casa Presidencial Julieth Méndez

Al estallar, el artefacto rompió los vidrios de una ventana del despacho de la diputada Zoila Rosa Volio, la madrugada del miércoles. Nada más. Es un ataque estúpido, con insignificantes daños materiales y ninguna consecuencia personal. Ni siquiera viene acompañado de una “reivindicación”, como se ha dado en llamar a las ilegítimas exigencias de los terroristas.

No obstante, es terrorismo sin importar su modesta escala y el evidente desequilibrio mental de sus perpetradores. Es necesario tratarlo como tal porque algún día un desajustado podría causar daños mayores. La respuesta policial a la tontería del miércoles debe ser conducida con absoluta seriedad porque indicará a propios y extraños hasta dónde está dispuesto a llegar el país para defender su pacífica democracia.

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