Editorial

Editorial: El peligro de la ambigüedad

‘Democratizar’ es un verbo utilizado con demasiada frecuencia para velar actos alejados de las prácticas democráticas

En agosto del 2011, a instancia del presidente Hugo Chávez, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó un millonario desembolso para “democratizar los medios de comunicación”.
“Democratizar” es un verbo utilizado con demasiada frecuencia para velar actos alejados de las prácticas democráticas.

Cuando el presidente Rodrigo Chaves ordenó a la agencia de publicidad del Sistema Nacional de Radio y Televisión (Sinart) “optimizar el uso de los recursos públicos que se dedican a la comunicación del Estado” para “democratizar la pauta”, utilizó términos ambiguos, cuya precisión es indispensable para entender las intenciones.

“Democratizar” es un verbo utilizado con demasiada frecuencia para velar actos alejados de las prácticas democráticas. Por ejemplo, en agosto del 2011, a instancia del presidente Hugo Chávez, la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó un millonario desembolso para “democratizar los medios de comunicación”. Pocos años después, en Venezuela dejaron de existir los medios independientes. La “democratización” resultó en un coro de voces con un solo mensaje de apoyo al gobierno autoritario.

En el 2009, Chávez había respondido a las protestas por el cierre de 32 emisoras de radio y televisión con una frase burlona: “Hoy chillan porque estamos democratizando los medios y asegurando la libertad de expresión”. A finales del año siguiente, la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión preparó el terreno para dar el tiro de gracia a la libertad de expresión en los medios electrónicos con severas regulaciones a la publicidad, programación y renovación de concesiones.

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