Editorial

Editorial: El fugaz acuerdo del Incopesca

La súbita ampliación de la lista de especies sujetas a explotación comercial deja una estela de dudas sobre el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura La idoneidad científica de la institución y la capacidad de desempeñar su delicada tarea en el marco de la ley queda en entredicho

28/12/2018/ Recorrido por Puntarenas donde empiezan a llegar familias de diferentes partes para empezar a disfrutar la temporada de vacaciones en esta provincia / en la foto Iguana en el Puerto de Puntarenas / Fotografía: John Durán
28/12/2018/ Recorrido por Puntarenas donde empiezan a llegar familias de diferentes partes para empezar a disfrutar la temporada de vacaciones en esta provincia / en la foto Iguana en el Puerto de Puntarenas / Fotografía: John Durán JOHN DURAN

La ampliación de la lista de especies de fauna silvestre sujetas a explotación comercial pasó con tanta fugacidad como era de esperar de un acto criticado desde el primer instante y al unísono por la academia, los conservacionistas y la población en general. La efímera existencia del acuerdo, no obstante, deja una estela de dudas sobre el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) y su idoneidad para desempeñar la delicada tarea encomendada por la sociedad costarricense.

Iguanas, tortugas, corales y decenas de otras especies aparecieron de pronto en la lista comercializable, sin la menor justificación previa ni indicios de estudios técnicos para sustentar la decisión. Solo había un acuerdo, tomado con todas las formalidades por los directores del Incopesca, para ampliar la lista de 34 a 234 especies de flora y fauna.

La lista pone en duda la capacidad científica del Incopesca para desempeñar funciones de protección y explotación racional de las riquezas bajo su vigilancia. La anulación del acuerdo también reprochó la falta de consulta, siquiera, a la Comisión de Coordinación Científico Técnica de la propia entidad.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌