Editorial

Editorial: Doble crisis en el Reino Unido

El caos económico generado por la saliente primera ministra ha acelerado la inestabilidad política. Su Partido Conservador, pilar político del país por 200 años, se ha precipitado en una decadencia aguda y peligrosa

A handout photograph released by the UK Parliament shows Britain's Prime Minister Liz Truss speaking during Prime Minister's Questions in the House of Commons in London on October 19, 2022. - Truss is addressing lawmakers in parliament for the first time since abandoning her disastrous tax-slashing economic policies, as she fights for her political life. (Photo by JESSICA TAYLOR / UK PARLIAMENT / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - NO USE FOR ENTERTAINMENT, SATIRICAL, ADVERTISING PURPOSES - MANDATORY CREDIT " AFP PHOTO / Jessica Taylor /UK Parliament"
A handout photograph released by the UK Parliament shows Britain's Prime Minister Liz Truss speaking during Prime Minister's Questions in the House of Commons in London on October 19, 2022. - Truss is addressing lawmakers in parliament for the first time since abandoning her disastrous tax-slashing economic policies, as she fights for her political life. (Photo by JESSICA TAYLOR / UK PARLIAMENT / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - NO USE FOR ENTERTAINMENT, SATIRICAL, ADVERTISING PURPOSES - MANDATORY CREDIT " AFP PHOTO / Jessica Taylor /UK Parliament" JESSICA TAYLOR

El 6 de setiembre asumió como primera ministra. El 20 de octubre se vio forzada a renunciar al cargo, en medio de una doble crisis: económica y política, rodeada por un contexto de enorme desconfianza. De inmediato, Liz Truss estableció un récord del cual ella y su Partido Conservador deberían sentir vergüenza, además de gran preocupación: ser la jefa de gobierno de más corta permanencia en la historia del Reino Unido.

Todo indica, sin embargo, que esta decisión difícilmente pondrá fin a las turbulencias que generó durante su corto paso por el poder, porque sus raíces y efectos son más profundos.

El detonante de la situación actual es claro. A los pocos días de que Truss llegara al número 10 de Downing Street, su ministro de Finanzas y amigo de años, Kwasi Kwarteng, dio a conocer un “mini presupuesto” basado en una receta fiscal más asentada en la fantasía que en el rigor económico. El plan incluyó una mezcla de medidas imposibles de armonizar, sobre todo, en un período de alta inflación como el que viven su país y el mundo: una fuerte rebaja de impuestos para las personas y empresas con mayores ingresos, un gran incremento del gasto público —entre otras cosas, para subsidiar el consumo energético—, el consecuente endeudamiento masivo para hacer frente a las obligaciones, y la creencia de que el presunto impulso a la producción que daría la reducción impositiva aumentaría muy pronto la recaudación fiscal y, por ende, reduciría el déficit.

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