Editorial

Editorial: Deuda con la salud mental

Los padecimientos mentales están entre los más relegados por la seguridad social, cuyas listas de espera en otros campos también resultan inaceptables

La empatía entre casa y escuela es fundamental para apoyar la labor del docente durante y después de la pandemia. De su salud mental, dependerá el éxito de generaciones.
La empatía entre casa y escuela es fundamental para apoyar la labor del docente durante y después de la pandemia. De su salud mental, dependerá el éxito de generaciones.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) tarda hasta seis meses para atender por primera vez a un asegurado con necesidad de un médico psiquiatra. Es un plazo peligroso, en cuyo transcurso puede haber mucho sufrimiento para el paciente y quienes lo rodean, así como desenlaces trágicos. La atención oportuna salva vidas, pero la atención regular puede hacer mucho menos difícil la vida del paciente y su convivencia en el núcleo familiar.

Los padecimientos mentales están entre los más relegados por la seguridad social, cuyas listas de espera en otros campos también resultan inaceptables. Al 31 de agosto, había 12.123 enfermos en espera de una cita psiquiátrica a un plazo de 191 días (6,3 meses), pero también escasean los psicólogos y, en su caso, ni siquiera hay claridad sobre la extensión de la lista. Estos últimos profesionales son indispensables para prevenir las enfermedades, ayudar a diagnosticarlas y promover la salud mental.

El Hospital Nacional de Salud Mental es el único de la CCSS que cuenta con servicio de emergencias psiquiátricas todo el día y toda la semana, pero, como es de esperar, no da abasto. La atención especializada en otros centros médicos tampoco abunda y el país todavía carece de instalaciones suficientes para hacer frente a padecimientos muy comunes, como las adicciones. No hay una red de contención para evitar la dependencia.

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