Editorial

Editorial: Derechos de las denunciantes

La presunción de inocencia y todas las garantías del proceso penal asisten al expresidente Arias, pero a la denunciante también le asiste el derecho a ser escuchada sin prejuicios. Nuestra sociedad no puede darse el lujo de seguir imponiendo el silencio o de castigar a quien lo rompa

Las mujeres empiezan a hacerse de poder en las empresas y organizaciones donde han surgido reportes de acoso, y esto quizá podría tener un impacto profundo.
Las mujeres empiezan a hacerse de poder en las empresas y organizaciones donde han surgido reportes de acoso, y esto quizá podría tener un impacto profundo. Shutterstock

La presunción de inocencia y todas las garantías del proceso penal asisten al expresidente Óscar Arias frente a la denuncia por violación interpuesta en su contra. Nadie lo discute, pero a la denunciante también le asiste el derecho a ser escuchada y presentar las pruebas del caso sin ser objeto de ataques o infundados cuestionamientos.

En todo el mundo, y en nuestra sociedad en particular, la mujer se ha visto sometida a situaciones de subordinación y abuso, complementadas por la imposición del silencio como medio para evitar el escándalo, el escarnio y hasta el ostracismo. El temor a denunciar se funda en razones obvias, construidas y preservadas a lo largo de la historia. Todos las conocemos y huelga inventariarlas.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌