Editorial

Editorial: Costa Rica responde ante inacción de Cuba

El primer deber ante la crisis migratoria actual debe ser proteger a las víctimas

Un grupo de cubanos que en horas de la madrugada salió de Costa Rica hacia Nicaragua de forma ilegal mediante un pago a coyotes, fueron devueltos a territorio costarricense por el Ejército de Nicaragua.
Un grupo de cubanos que en horas de la madrugada salió de Costa Rica hacia Nicaragua de forma ilegal mediante un pago a coyotes, fueron devueltos a territorio costarricense por el Ejército de Nicaragua. Andrés Arce

La compleja situación que ha tenido lugar por la masiva llegada de migrantes cubanos a Costa Rica, procedentes de Panamá, y el violento rechazo del Gobierno nicaragüense a su posible tránsito por ese país, constituye, en lo inmediato, una severa crisis humanitaria. En tal sentido, demanda una pronta acción de nuestras autoridades, con albergue, alimentación y otros servicios esenciales. La prioridad básica es proteger a las víctimas. Así ha sucedido hasta ahora, en apego a nuestras tradiciones civilistas y a un elemental sentido de responsabilidad, cosa que celebramos.

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Sin embargo, el problema es mucho más profundo y tiene claras dimensiones sociales, económicas, políticas, diplomáticas y de seguridad. Tales características tornan mucho más complicado no solo abordar su manifestación actual, sino, y principalmente, diseñar estrategias a mediano y largo plazo que eviten su agudización. Por desgracia, esto es algo que no depende únicamente de nuestro país, como ha quedado crudamente de manifiesto en los últimos días, y todo indica que, antes de que se pueda articular una solución integral, la crisis empeorará.

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