Editorial

Editorial: Acción urgente en el PANI

La desatención de casos que derivaron en muertes es el ejemplo más grave de su crisis múltiple.

La Fiscalía Adjunta de Alajuela, en conjunto con oficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), realizan este martes cuatro allanamientos en sedes del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), uno en las oficinas centrales de San José y tres en los despachos de Alajuela (dos en el centro de la provincia y uno en barrio San José). foto de Francisco Barrantes.
La Fiscalía Adjunta de Alajuela, en conjunto con oficiales del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), realizan este martes cuatro allanamientos en sedes del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), uno en las oficinas centrales de San José y tres en los despachos de Alajuela (dos en el centro de la provincia y uno en barrio San José). foto de Francisco Barrantes.

La crisis del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), expuesta por los hechos y denunciada desde múltiples instancias, es intolerable. Hay que ponerle coto, de manera rápida, decisiva y profunda. Lo que está de por medio —la integridad física y mental de miles de niñas y niños— es demasiado importante como para continuar con complacencias, excusas, evasión de responsabilidades y repartos de culpas que, en lugar de facilitar, dificultan las soluciones.

El recuento de sus males tiene diversas dimensiones. La más crítica y extrema ha sido su incapacidad para impedir la muerte de menores sometidos a tratos crueles por sus familiares. El caso más reciente costó la vida, el 15 de este mes, a una niña de cuatro años en Tuetal Sur de Alajuela, por laceraciones en el hígado y el corazón, que el OIJ calificó de “homicidas”. En mayo del 2019, un niño de cinco años murió en Los Ángeles de Sabanilla, en esa misma provincia, por una hemorragia intestinal atribuida a agresiones físicas. Y, en el pasado reciente, existen otros casos de similar índole.

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