Columnistas

Una crisis de liderazgo ético

En comparación con alguien como Donald Trump, hasta Vladimir Putin no se ve tan mal.

Nina L. Khrushcheva
Nina L. Khrushcheva

MOSCÚ – “El sabio construye puentes; el tonto construye muros”. Este fue el sentimiento que se repetía en las páginas de editoriales de los medios chinos la semana antepasada, cuando Estados Unidos impuso un arancel del 25 % a importaciones chinas por un valor aproximado de $50.000 millones. Por desgracia, esta estrategia aislacionista va más allá de la política comercial de EE. UU., en formas que no solo son estúpidas, sino también antiéticas y que están destruyendo la poca autoridad moral que le quedaba a Occidente.

En lo referido al comercio, China tomó obvias represalias inmediatas, imponiendo aranceles propios a importaciones estadounidenses por valor de $50.000 millones, así como Canadá, la Unión Europea (UE) y México están tomando represalias por los aranceles estadounidenses a las importaciones de acero y aluminio. Si estas disputas siguen agravándose, perjudicarán a personas de todo el mundo, incluidos los consumidores, empresarios y trabajadores estadounidenses.

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