Columnistas

Tecnología desperdiciada

El blockchain ya cruzó el abismo de Geoffrey Moore y ahora quienes más tarden en adoptarlo sufrirán desventajas competitivas.

La tecnología de registro distribuido (Distributed Ledger Tecnology), también llamada blockchain, ofrece magníficas oportunidades que, como país, no estamos aprovechando.

El asunto acaparó la atención de muchos investigadores en la década de los 80, no solo por la posibilidad de obtener grandes ahorros usando muchos computadores pequeños en lugar de uno grande, sino también, y tal vez más significativamente, para evitar poner todos los huevos en una sola canasta.

En 1990, me tocó dirigir un proyecto mediante el cual desarrollamos un sistema basado en PC para negociar monedas extranjeras. El sistema era para una sala de 200 negociadores que transaban en 30 monedas diferentes. El reto era construir un programa que capturara transacciones (con interfase gráfica), actualizara la posición del banco y la distribuyera a los demás negociadores en tiempo real.

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