Columnistas

Su pensión corre grave peligro

Dos clases de políticos están en ardua competencia por hacer una última trastada. Y si se salen con la suya, los costarricenses podremos despedirnos de nuestras pensiones.

En las postrimerías de este triste y francamente olvidable período presidencial, dos clases de políticos están en ardua competencia por hacer una última trastada. Y si se salen con la suya, los costarricenses podremos despedirnos de nuestras pensiones.

Desde hace más de un año, he venido advirtiendo que los principales sistemas de pensiones del país están encaminados a la quiebra. Los del Poder Judicial y el Magisterio sucumbirán bajo el peso de un generoso —e irresponsable— esquema de beneficios que no puede ser financiado con las contribuciones de sus afiliados. Hablo, por supuesto, de las odiosas pensiones de lujo que ambos regímenes procrean.

Si dichos regímenes se mantienen aún a flote, es únicamente porque el Estado costarricense — entiéndase el pueblo camello que paga impuestos— les hace aportes muy por encima de lo que nos dan a los ciudadanos comunes condenados a recibir las migajas del régimen de la Caja.

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