Columnistas

Sedientos por imprevisión

El suministro de agua potable es indispensable para preservar la salud pública

La tercera parte de los 1,2 millones de usuarios del acueducto metropolitano sufrirá racionamientos de agua en los próximos meses. No es la primera vez, pero hay nuevas razones para preocuparse y, ojalá, retomar las obras de abastecimiento planeadas desde las postrimerías del siglo pasado.

El fenómeno de El Niño se presenta periódicamente, con diversos grados de intensidad y duración, pero el cambio climático plantea un reto permanente, cada vez más grave. Igualmente crónica es la falta de inversión para disminuir el desperdicio de agua y aprovechar nuevas fuentes de suministro.

No obstante, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) dejó vencer un crédito por $399 millones para el megaproyecto Orosi II, capaz de garantizar el abastecimiento a 638.000 habitantes de 15 cantones de San José, Heredia y Cartago. La obra ampliaría el proyecto Orosi I, construido en 1987, para llevar el agua del embalse El Llano hasta los hogares de media población de San José y miles de habitantes de Cartago.

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