Columnistas

Paz en Ucrania para frenar el hambre

La forma en que el mundo alimenta al mundo es a través del comercio

Una sombra ética permanente acompaña el desarrollo civilizatorio. Avances científicos y tecnológicos ya se traducen en una revolución agrícola que tiene la capacidad de erradicar completamente las carestías del orbe.

Pero la ética viene con rezago de la técnica y la codicia prevalece sobre la solidaridad. Eso nunca ha sido más cierto que ahora.

No es algo nuevo. Ya en 1821, Percy Shelley condenaba una civilización que avanzaba indiferente al dolor: “Tenemos más conocimientos científicos y económicos que los que necesitamos para una distribución equitativa de los productos que multiplican”.

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