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Página quince: Las gotas milagrosas del doctor Maduro

Los médicos de feria se multiplican en medio de las catástrofes sanitarias y ofrecen remedios milagrosos

Sergio Ramírez, opinión
Sergio Ramírez, opinión
Foto: AFP (JHONN ZERPA/AFP)

Uno de mis personajes favoritos del bestiario político centroamericano es el dictador de El Salvador, el general Maximiliano Hernández Martínez, militar y teósofo a la vez.

Era un ciego creyente en los poderes de los médicos invisibles, por cuyo consejo mantenía en el patio de la casa presidencial decenas de botellas de distintos colores llenas de agua, que expuestas al sol adquirían facultades sanadoras para toda enfermedad, desde la tiña hasta la disentería.

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