Columnistas

Página quince: La corrupción existe por la permisividad

El mismo ciudadano que aquí pasa aunque el semáforo esté en rojo en Nueva York o Londres acata rigurosamente las leyes de tránsito.

Miguel Sobrado
Miguel Sobrado

Es muy frecuente en el lenguaje cotidiano atribuirle la corrupción a las malas calidades morales de los gobernantes y su eliminación a la sustitución de estos por personas puras e intachables.

En otras palabras, se ve como un problema de calidad moral, pero como por todas partes aparecen corruptos, no solo por malversación de fondos, sino también por algo tan frecuente como los biombos en la Caja Costarricense de Seguro Social o el irrespeto a las señales de tránsito, se le achaca el problema a la cultura.

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