Columnistas

Página quince: Gracias, señora ministra

Como Antígona, entre la letra de la ley y la obligación de la justicia del derecho natural, Rocío Aguilar escogió el bien común.

Miguel Ángel Rodríguez
Miguel Ángel Rodríguez

Muchos ciudadanos recibimos con pesar y preocupación la renuncia de la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar.

No tengo la dicha de ser su amigo. La diferencia de edades y rutas en nuestras vidas no lo propiciaron. Sí tuve la suerte de ser testigo de su justificado y acelerado ascenso como joven ejecutiva estrella en los primeros años de Banex. Desde entonces, me ha impresionado su brillante carrera.

Ya en los años noventa, se conocía que, para acelerar nuestro progreso, era indispensable un Estado más eficiente, cambios estructurales y una mejor distribución del gasto público.

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