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Página quince: Centenario de Amado Nervo

A finales del siglo pasado, sus lectores se dieron cuenta de que, además de poesía, había escrito cuento, novela corta, crónica, ensayo, y en estos registros superaba con creces al poeta calificado de cursi.

José Ricardo Chaves
José Ricardo Chaves

El 24 de mayo, en México, se recordó con bombos y platillos los 100 años de la muerte del escritor Amado Nervo, quien falleció en Uruguay mientras ejercía sus oficios diplomáticos y cuyo retorno a México resultó todo un acontecimiento, con paradas en diversos puertos de la región latinoamericana, en donde su cadáver recibió todo tipo de homenajes de sus afligidos admiradores. Ya en tierra azteca, su funeral fue multitudinario, equivalente al de Víctor Hugo en Francia.

Uno de los primeros grandes. Nervo alcanzó la fama local a mediados de la última década del siglo XIX, luego de su traslado a la capital mexicana procedente de provincia. Lo hizo, no con la poesía que lo llevaría al estrellato literario internacional, sino con una novela corta titulada El bachiller, que contaba las desventuras vocacionales de un seminarista afligido por la urgencia sexual y cuyo final escandalizó a su época por el recurso a la autocastración, muy en la moda decadentista, no importa si la atmósfera estuviera impregnada de misticismo cristiano, o quizá precisamente por esto.

Se me ocurre compararla con la novela de Jenaro Cardona La esfinge del sendero, de parecido tema, solo que mientras la de Nervo generó polémica, la de Cardona pasó inadvertida en San José, pese a haber ganado un premio en Argentina.

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