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Nuestra supervivencia como nación es lo primero

Para compensar la caída en el arribo de turistas norteamericanos, podemos empezar abriéndonos al turismo asiático, incluyendo el chino de alto ingreso

Grupo de turistas chinos recorriendo sitios de Tailandia
Grupo de turistas chinos recorriendo sitios de Tailandia Canva

Es cierto que nuestra economía, por cercanía, se halla históricamente ligada a Estados Unidos y que está en nuestro interés comercial mantener una buena relación con esa potencia. Pero esto no debe subordinar nuestros intereses a los de ese país. Más bien, hay que concentrarse en el interés común, colocando los intereses nacionales en primer lugar.

Costa Rica es un país pequeño, pero con un gran valor estratégico geocomercial y político. Tal importancia la descubrieron nuestros ancestros en el siglo XIX, frente a la agresión ejercida en nombre del “Destino Manifiesto”, cuando Estados Unidos le arrebató la mitad de su territorio a México, en 1848.

Ante la amenaza armada filibustera para tomar Centroamérica, nuestro país no se agachó y se hizo fuerte con alianzas externas. Primero, con Inglaterra, entonces potencia dominante, que nos vendió los fusiles Minie, los más avanzados de la época. Ello facilitó, por ejemplo, que la batalla de Santa Rosa se resolviera en 20 minutos. Y luego, con el apoyo financiero de Perú y el apoyo político de las naciones hermanas del continente, lo que nos permitió proteger nuestra independencia.

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