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¿Nos está haciendo padecer más hambre el calentamiento global?

Las políticas bienintencionadas para combatir el calentamiento global podrían estar exacerbando el hambre.

Bjorn Lomborg
Bjorn Lomborg

PRAGA – Los datos anuales han arrojado durante más de una década que el hambre en el mundo está en declive. Pero esto ha cambiado: según los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el 2016 el hambre afectó a 815 millones de personas, 38 millones más que en el 2015, y la desnutrición amenaza a millones.

La investigación que efectúa mi centro de estudios, el Consenso de Copenhague, ha ayudado durante mucho tiempo a centrar la atención y los recursos en las respuestas más eficaces a la desnutrición, tanto a nivel mundial como en países como Haití y Bangladés. Desafortunadamente, existen señales preocupantes de que la respuesta global puede estar yendo en la dirección equivocada.

La FAO atribuye el aumento del hambre a una proliferación de conflictos violentos y a “conmociones relacionadas con el clima”, lo que significa eventos extremos específicos como inundaciones y sequías.

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