Columnistas

Mitos y falacias del déficit fiscal

Hay medidas administrativas, como congelar salarios públicos, que podrían reducir el déficit significativamente, pero tenemos que dejarnos de eufemismos y socarnos la faja para evitar la crisis.

La campaña política de este 2018 ha dejado un enorme déficit de atención a los problemas más graves que enfrenta el país. La víctima principal de la ausencia de debate de los temas de fondo es la preocupante situación fiscal. El 2017 fue el octavo año consecutivo que acumulamos un déficit fiscal igual o superior al 4 % y el quinto año consecutivo en que el déficit superó el 5 % del PIB.

Para colmo de males, el poco debate que se ha dado, sobre todo en las redes sociales, ha estado cargado de mitos que es necesario derribar y falacias que debemos desmentir.

Las cifras frías nos dicen que Óscar Arias recibió el déficit en un 1 % y lo entregó en un 5 %, que Laura Chinchilla, a su vez, lo entregó en un 5,6 % y Luis Guillermo Solís lo lleva por el 6,2 %. Estos guarismos han sido utilizados para minimizar la responsabilidad del gobierno del PAC en la crisis fiscal, argumentando que el grueso del problema se dio durante las dos administraciones liberacionistas, y que a la actual tan solo le tocó lidiar con una herencia nefasta. La herencia es innegable, pero el argumento refleja un terrible desconocimiento de lo que es el déficit fiscal.

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