Columnistas

Mi renuncia

Despejar el camino a la nueva administración es un deber que cumplo con la satisfacción de haber intentado hacer lo correcto hasta el último minuto.

Armando González, director de La Nación y columnista, abogado y periodista con estudios en la Universidad de Columbia.
Armando González. José Cordero

La dimisión y próximo reemplazo de la junta directiva que siempre apoyó el periodismo necesario en estos tiempos difíciles me obliga a renunciar a los cargos de editor general corporativo y director de La Nación.

La democracia costarricense, como la de tantos otros países, está en peligro. El periodismo debe ser trinchera para defenderla, sin importar la incomprensión de las mayorías construidas sobre la base de espejismos. Las mayorías son transitorias y siempre regresan al amparo del Estado de derecho, o cuando menos, lamentan haberlo perdido. Ese retorno, antes de que se haga tarde, requiere entereza para decir la verdad a las mayorías, sin importar las consecuencias. Ese es el llamado del periodismo independiente.

Mi amigo y colega Julio Rodríguez, cuyas columnas y editoriales dieron brillo al periódico, afirmó: “Si La Nación no existiera, Costa Rica sería diferente. Si ha habido un periódico en América Latina que se ha entregado a defender los valores democráticos, ha sido La Nación. No es un periódico que se vende solo para hacer dinero”.

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