En teoría, los colegios profesionales existen para corregir algunas distorsiones que se pueden presentar en el ejercicio de las profesiones liberales. Distorsiones que provienen de las asimetrías de información y externalidades, o la existencia de bienes públicos.
En la práctica, sin embargo, y según un estudio presentado en febrero pasado por la Comisión para Promover la Competencia (Coprocom), los colegios profesionales funcionan como reguladores de la profesión.
A través de un análisis comparativo con otros países, así como con las mejores prácticas recomendadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el estudio concluye que las regulaciones de los colegios profesionales en Costa Rica están desfasadas; no corrigen las distorsiones y van más orientadas a limitar la competencia entre profesionales que a mejorar el servicio prestado a los usuarios.
