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Los nicaragüenses también huyen

En El Paso, Texas, centenares de nicaragüenses se entregan cada día a las autoridades con la esperanza de recibir asilo

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En este tramo de la carretera que cruza el desierto de Coahuila hay un reguero de mochilas de todos los colores, cobijas y piezas de ropa, al pie de las puertas abiertas de un furgón de carga.

Allí, iban encerrados, a una temperatura infernal, 64 migrantes centroamericanos con destino a Estados Unidos. El sábado 5 de marzo, cerca del poblado de Monclova, y cuando faltaban 300 kilómetros de recorrido, fueron abandonados por los coyotes con los que habían contratado el viaje en Ciudad de México.

Clorinda Alarcón, nicaragüense, tenía apenas 20 años, y 8 meses de embarazo. La madrugada del 12 de febrero había salido de su lejana comunidad del Hormiguero, en el mineral de Siuna, junto con su esposo, Pedro Manzanares, una niña de tres años y su hermano Saturnino.

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