Columnistas

Las dos caras del plástico

El problema del plástico es que se le usa en la producción de cajitas para transportar hamburguesas o para hacer pajillas, pero de plástico también está hecha una gran cantidad de artefactos usados en la medicina.

En la década de 1950, en San Vicente de Moravia, a eso de las 9 de la mañana de un día típico, don Beto, el lechero que bajaba a caballo desde San Jerónimo, silbaba y la clientela (normalmente señoras) salía con ollas muy bien lavadas a recibir la cantidad (en botellas) de leche que sus familias consumían diariamente.

A la carnicería de don Jorge Umaña se llevaba una ollita que su esposa y colaboradora, doña Ida, pesaba y a la cual poco a poco le agregaba la cantidad (en libras u onzas) de manteca de chancho que uno ordenara. La carne se envolvía en hojas de plátano (cuyas matas abundaban para aportar sombra en los cafetales) soasadas y luego se terminaba de hacerlo con hojas de papel periódico (¡en muchas casas estas pasaban a ser reusadas como papel higiénico!).

Para acarrear las compras de la verdulería se contaba con bolsas de yute, fuertes y de larga vida, que decían Costa Rica en vistosos colores. Una distinguida vecina, de apellido Solano, vendía una deliciosa natilla producida en una lechería familiar, y cuando uno la veía venir corría a buscar un tazón de vidrio y se lo entregaba para que, en su próximo viaje, lo devolviera lleno del producto, cuyo precio era 50 céntimos de colón.

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