Columnistas

La soledad de Daniel Ortega y la Chayo Murillo

A la pareja presidencial nicaragüense la han abandonado la Iglesia, los estudiantes y los empresarios. Solo les quedan los rastrojos del socialismo del siglo XXI: la Cuba de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, la Venezuela de Nicolás Maduro y la Bolivia de Evo Morales.

Daniel Ortega se ha quedado solo. Solo con su mujer y vice, Rosario Murillo, la Chayo, a la que el pueblo quiere aún menos. ¿Por qué ese rechazo a esta señora extravagante, pero bien educada? No está claro, pero sucede.

Para ellos es una situación muy extraña. Estaban acostumbrados a contar con una favorable caja de resonancia construida por la URSS y La Habana, como la que escondía y condonaba los crímenes del sandinismo en la década de los ochenta del siglo pasado en nombre de una mítica revolución popular que estaban construyendo.

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