Columnistas

La política en las emociones

La dificultad de sectores de izquierda y progresistas para condenar a Hamás proviene de una errónea creencia

¿Qué hace que distingamos lo bueno de lo malo y lo correcto de lo incorrecto? Desde que existe la humanidad, preguntas como esta son respondidas desde diversas perspectivas y disciplinas.

Para el pensamiento teológico y religioso, la capacidad de distinguir entre la virtud y el pecado ha sido sembrada por la divinidad en nuestros corazones, de modo que natural o “instintivamente” sabemos cuándo actuamos de un modo correcto o cuándo desobedecemos el mandato moral.

Por si se nos olvidara, el Antiguo Testamento dice que los 10 mandamientos fueron grabados en piedra, y la obediencia y la desobediencia se premian o castigan, respectivamente, con el cielo y el infierno. En una visión así, es difícil ejercer el libre albedrío, ¿no les parece?

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