Columnistas

La otra Guatemala vuelve por la democracia

Si Bernardo Arévalo asume la presidencia en Guatemala el 14 de enero, será porque los pueblos indígenas resistieron, sin poder, pero con autoridad

Bernardo Arévalo, académico de tranquilo talante que se graduó de sociólogo en la Universidad Hebrea de Jerusalén y obtuvo su doctorado en antropología social en la Universidad de Utrecht, fue elegido presidente de Guatemala el domingo 20 agosto y debe prestar juramento de su cargo el domingo 14 enero del año entrante.

Un largo e inusual período de más de cuatro meses, propicio a la conspiración de que está siendo víctima, pues hay oscuras fuerzas concertadas para impedirle llegar a asumir el cargo que los electores le confiaron por una abrumadora mayoría de votos.

Que un académico que habla delante de los micrófonos como si se hallara en un aula de clases y no en una plaza pública, y es dueño de una trayectoria impecable, lejos de la demagogia y los usuales actos de corrupción, sea el nuevo presidente de Guatemala, si acaso el golpe de Estado continuo que le han montado termina fracasando, vendrá a resultar extraño.

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