Columnistas

La incultura del descarte

Frente al ritmo actual de consumo mundial, las estadísticas vaticinan el inminente agotamiento de los recursos naturales del planeta

Fernando Zamora
Fernando Zamora

Finalizada la XXXIV Jornada Mundial, el papa Francisco estremeció a las juventudes cristianas centroamericanas. Más allá de la entusiasta parafernalia que rodea sus visitas, amerita rescatar una de las ideas centrales del pensamiento papal durante estos años de pontificado. Lo resumo en lo que se ha denominado la “incultura del descarte”.

Esencialmente, el concepto se refiere a la acción de despreciar todo aquello que estorbe nuestra codicia centrada en el placer, el afán de dominio, y el disfrute del consumo a alta escala. Su Santidad le llama “un proyecto de ingeniería social perfectamente estructurado de deterioro progresivo de los valores de la cultura”. En su obra “El hombre desechable”, el escritor Luis González resume tal disyuntiva mediante una sentencia esclarecedora: “La visión cristiana renuncia a sí misma por amor al otro, la posmoderna renuncia al otro por amor a sí mismo”. Apelando al pensamiento de autores como Bauman, Antonio Marina o Ratzinger, profundicemos en el concepto.

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