Columnistas

Hacia una buena regulación de la IA en Costa Rica

Seguir los pasos de la Unión Europea posibilita avanzar con certeza hacia un marco regulatorio moderno

No se pongan injustificadamente creativos. No dediquen tiempo y esfuerzos a reinventar el agua tibia. Mejor sigan los pasos de la Unión Europea (UE) para regular el uso de la inteligencia artificial (IA) en Costa Rica. Así interpreto el mensaje de la Contraloría a los diputados, al manifestar su criterio sobre una serie de proyectos vinculados con el tema que se tramitan en la Asamblea Legislativa.

Tras alcanzar el consenso de los órganos ejecutivos y técnicos de la UE, a los que precedió un amplio proceso de consulta, su parlamento aprobó la Ley de Inteligencia Artificial el 13 de este mes. Entrará en vigor en mayo y comenzará a aplicarse un año después. Su carácter histórico tiene triple fundamento: 1) es la primera regulación democrática del mundo sobre la IA; 2) sigue principios operativos que podrán adaptarse fácilmente al desarrollo de las tecnologías; 3) por las enormes dimensiones del mercado europeo, sus estándares llegarán a adquirir carácter universal: el “efecto Bruselas” en acción.

Tal como escribió Margrethe Vestager, vicepresidenta de la Comisión Europea, en un artículo que publicó La Nación el domingo, la ley mantiene “un delicado equilibrio entre poder y responsabilidad, entre innovación y confianza, y entre libertad y seguridad”, como corresponde en democracia. No pretende controlar su tecnología subyacente, cambiante y, además, conceptualmente neutra, sino los usos que se le dé. De estos dependerá su impacto.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌