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Fernando Durán Ayanegui: Servidumbre

Imagen sin titulo - GN
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“La política universitaria es tan sórdida, quizás porque lo que está en juego es tan pequeño”. Esta cita, atribuida por error a Henry Kissinger, es en rigor original de un lejano presidente de Estados Unidos formado en la Stanford University. Es probable que quienes alguna vez fuimos miembros de la academia prefiramos enunciar una idea diferente pero más general – “la política partidaria es tan pequeña, quizás porque lo que ambiciona el lacayo es tan sórdido”–, con el propósito de poder reírnos de algunos vituperios como los que nos ganamos con nuestro comentario de hace dos semanas sobre la incapacidad de los electores para sancionar, negándoles el voto, a los políticos desacreditados.

Viniendo de quienes vinieron –ellos sabrán por qué se dieron por aludidos, ya que nuestra mirilla apuntaba por encima de sus agachadizas cabezas– esos denuestos equivalen a generosos aplausos que debemos agradecer en lo que valen y nos motivan para iniciar y llevar a buen término un nuevo proyecto literario.

Se contaba en Costa Rica que, cuando se preparaba para asistir a su toma de posesión, el presidente León Cortés Castro (1936-1940), sintiéndose incordiado por un fotógrafo que se empeñaba en quitarle con una brocha los rastros de caspa de la solapa, exclamó: “¡Fulano, dejá ya de pasarme la brocha!”.

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