Columnistas

Extraña política cambiaria

Pretender mantener un tipo de cambio irreal, sostenido mediante endeudamiento, no tiene sentido

Dennis Meléndez, opinión
Dennis Meléndez, opinión

Después del esquema de minidevaluaciones, el país decidió adoptar una política monetaria conocida como metas de inflación, acompañada de un esquema cambiario de flotación “sucia”, es decir, un sistema en el cual se permitía la variación del tipo de cambio acorde con las condiciones del mercado, pero con intervenciones esporádicas del Banco Central, comprando o vendiendo divisas, para evitar fluctuaciones cambiarias violentas.

Si bien las metas de inflación raramente se alcanzaron, los precios se mantuvieron bajo control, aunque fuera del rango establecido, y el tipo de cambio se mantuvo dentro de márgenes consonantes con el comportamiento de la economía, especialmente del sector externo.

Aunque la autoridad monetaria sigue sosteniendo la vigencia de este esquema en la actualidad, la evidencia empírica dice lo contrario. El tipo de cambio parece haber dejado de ser un resultado de la política monetaria y, más bien, da la impresión de haberse convertido en un instrumento para alcanzar otros objetivos económicos: el equilibrio fiscal, la disminución de los coeficientes de deuda y el control de la inflación.

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