Columnistas

El gran desafío del PANI

El Patronato Nacional de la Infancia es incapaz de responder por sí solo a la demanda, necesita apoyo interinstitucional

Un Patronato Nacional de la Infancia (PANI) que responda a la ciudadanía requiere varias condiciones, comenzando por reconocer que la política de la limitación del gasto social y la compleja realidad que afecta a un número significativo de niños, adolescentes y sus familias desbordan la institución.

En toda entidad hay buenos, regulares y malos empleados. De ahí la necesidad de precisar si la imagen de la institución obedece a la irresponsabilidad de los malos funcionarios o si no se le han dado los recursos suficientes para afrontar la coyuntura y, consecuentemente, los buenos empleados están sobrecargados.

Cuando se actúa negligentemente, debe investigarse y sancionarse de manera enérgica a fin de mejorar la calidad de los servicios, lo cual es responsabilidad ineludible de las jefaturas a cargo de separar el trigo de la mala hierba para no convertir los procesos disciplinarios en la única respuesta a las limitaciones institucionales.

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