Columnistas

El dictador que decidió prescindir hasta de las elecciones

La codictadura de Nicaragua es una anomalía, pero una anomalía profunda, y debería ser inaceptable para los gobiernos democráticos

This handout picture released by Nicaragua's government via the official El 19 Digital news outlet shows Nicaragua's President Daniel Ortega waving next to wife and co-President Rosario Murillo during an event to commemorate the 47th anniversary of the Nicaraguan Revolution in Managua, on July 19, 2026. (Photo by Cesar PEREZ / El 19 DIGITAL / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / EL 19 DIGITAL / Cesar PEREZ " - HANDOUT - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo le cerró la puerta a nuevas elecciones en Nicaragua, para evitar que la oposición vuelva al poder. CESAR PEREZ
This handout picture released by Nicaragua's government via the official El 19 Digital news outlet shows Nicaragua's President Daniel Ortega waving next to wife and co-President Rosario Murillo during an event to commemorate the 47th anniversary of the Nicaraguan Revolution in Managua, on July 19, 2026. (Photo by Cesar PEREZ / El 19 DIGITAL / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / EL 19 DIGITAL / Cesar PEREZ " - HANDOUT - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
Daniel Ortega y Rosario Murillo El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo le cerró la puerta a nuevas elecciones en Nicaragua para evitar que la oposición vuelva al poder. (CESAR PEREZ/AFP)

Daniel Ortega ha anunciado que no habrá más elecciones en Nicaragua. Lo ha hecho amparado en una escenografía norcoreana, con miles de militantes sentados en bloques en la plaza, vestidos con la misma camiseta.

Se necesita una declaración así de contundente para que la opinión pública internacional, y algunas cancillerías, recuerden que Nicaragua existe, tan olvidada como está la satrapía que subió al poder en el año 2006, con las intenciones de no apearse más. Desde entonces ha dejado de haber elecciones, sin que medie una declaración tan rotunda y descarada como la que Ortega ha soltado en la plaza.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌