Columnistas

El buen ejemplo de Luis Antonio Sobrado

Qué contraste entre su actitud y la de funcionarios cuestionados por actos de corrupción que merecen el despido inmediato

La renuncia del magistrado presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) Luis Antonio Sobrado, aunque inesperada, a fin de cuentas deja una buena sensación.

Inesperada fue la renuncia, tal vez por el largo tiempo que ejerció el cargo, 14 años. Pero, además, porque durante ese lapso se distinguió por ser un magistrado serio, riguroso en sus planteamientos y que brindó a la ciudadanía, creo yo, la sensación de seguridad en que el TSE era incorruptible bajo su mando, algo fundamental para mantener el espíritu democrático en el país con la democracia más duradera de la región.

Por eso, don Antonio tuvo razón al hacerse a un lado ante la presunción de un conflicto de intereses, pues su cuñada es candidata a vicepresidenta.

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