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Costa Rica no puede hablar con dos voces sobre Nicaragua

Una cosa debe quedar clara: Costa Rica puede mantener canales abiertos, proteger su comercio, cuidar la frontera, hablar con firmeza en los organismos internacionales y, al mismo tiempo, no legitimar una dictadura

Canciller Manuel Tovar y presidenta Laura Fernández
Manuel Tovar, canciller, y Laura Fernández, mandataria. Archivo LN
Canciller Manuel Tovar y presidenta Laura Fernández
Manuel Tovar, canciller, y Laura Fernández, mandataria. (Archivo LN/Fotocomposición)

Costa Rica aprendió hace mucho tiempo que un país sin ejército no defiende sus fronteras solo con puestos migratorios, policías o notas diplomáticas. Las defiende también con principios, con una voz clara y firme. Así construimos una doctrina de Estado que nos ha distinguido globalmente. Concretamente, frente a Nicaragua, vecino inevitable, frontera sensible y socio comercial ineludible, sostener una línea congruente de defensa de la democracia, los derechos humanos y el Derecho Internacional ha sido clave.

Por eso inquieta tanto lo ocurrido en las últimas semanas. No únicamente por una frase desafortunada, sino también por lo que revela: la voz de Casa Presidencial y la voz de la Casa Amarilla no dicen lo mismo sobre Nicaragua. Sus voces no responden a un mismo guion.

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