Cartas

El Estado no es una agencia de empleos para pagar favores

Me niego a aceptar que no existan en este país administradores eficientes y eficaces capaces de sacarnos de este círculo vicioso que nos agobia desde hace años

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¿En qué consiste la eficiencia en la administración de recursos? En términos sencillos, la inteligencia artificial (IA) nos resume que consiste en saber cuántos recursos ingresan, cuáles se utilizan y qué se debe, incluidos el tiempo, los inventarios, el personal y la energía. No se puede administrar si estos elementos se desconocen. Agrega que “es hacer más con menos y no sacrificar el futuro por el hoy” y que “es ética, transparencia, rendición de cuentas y respeto a la ley”.

El economista Andrés Fernández Arauz, en su columna publicada en La Nación el pasado 24 de octubre, “La eficiencia pendiente en Hacienda”, y el médico Juan José Romero Zúñiga, en otro más reciente, “¿Por qué nos odian tanto?”, aluden directamente a esta impericia administrativa (enfatizo también la vagabundería).

Durante décadas, se ha puesto al frente de instituciones y dependencias estatales (ministerios, gerencias, jefaturas y similares) a personas no aptas, muchas veces designadas a dedo para saldar deudas electorales.

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