El temblor de 7,7 grados que sacudió este viernes a Panamá provocó que el sistema eléctrico panameño perdiera cerca de la tercera parte de su carga.
Así lo muestran datos del Ente Operador Regional del Mercado Eléctrico Regional y de la División de Operación y Control del Sistema Eléctrico (DOCSE), dependencia clave del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE),
El evento eléctrico de unos 600 megavatios (MW) tuvo efectos menores en Costa Rica y Nicaragua.
La pérdida de carga se debió a disparos de protecciones y a circuitos que quedaron desconectados. Además, el movimiento de los cables durante el sismo pudo causar arcos eléctricos.
Un arco eléctrico en el tendido es una descarga de corriente que salta a través del aire entre dos conductores, o entre un conductor y tierra, cuando se superan las propiedades aislantes del aire.
Esto pudo conducir al apagado de equipos por protocolo de seguridad.
La curva de demanda de potencia que publica el DOCSE muestra la caída de Panamá (línea celeste) como un descenso abrupto al final del registro, de cerca de 1.850 MW a poco más de 1.150 MW. La línea de Costa Rica (naranja) muestra solo una leve variación.

Los intercambios regionales de electricidad reflejan el efecto del evento: Panamá pasó de exportar unos 5 MW a exportar más de 200 MW hacia el resto de la región.
¿Por qué? Como la caída fue de carga (circuitos internos desconectados por protección) y no de generación (energía siempre estuvo disponible), el sistema panameño quedó de forma instantánea con un pico de excedente de energía que se tradujo luego en una súbita inyección de esa energía hacia el resto de Centroamérica.
