De esta manera, un viaje en taxi de cinco kilómetros costará casi ¢1.000 más: pasará de ¢3.260 a ¢4.250.
Para los taxis tipo sedán, el costo del primer kilómetro subió de ¢680 a ¢850, mientras que cada kilómetro adicional aumentó de ¢645 a ¢850. En el caso de los taxis rurales, el inicial pasó de ¢680 a ¢945 y los siguientes de ¢660 a ¢945.
No obstante, la Autoridad Reguladora informó de que estas son tarifas máximas, de manera que ahora se autoriza a los taxistas a negociar descuentos a los clientes.
La Aresep argumentó que el último ajuste a las tarifas de taxi data del 2015 y que, en el 2021, se aprobó una nueva metodología que actualizó “los parámetros operativos y rendimientos del servicio, tales como las frecuencias de cambio de repuestos, cantidad de días en operación por mes, kilómetros recorridos por día y eficiencia del combustible, entre otros”.
Agregó que se actualizaron “los precios de activos (vehículos, taxímetros y radios de comunicación) así como los insumos y repuestos”.
En su resolución, la Aresep estableció el peso relativo que tiene cada costo en las fijaciones extraordinarias de tarifas de taxi. Para los sedán, por ejemplo, el costo de mayor peso es el mantenimiento del vehículo con un 40,4%, seguido por el salario del conductor, con 32,6%, y los combustibles, con un 12%.