Pese a que La Carpio es la vecina más cercana a la planta de tratamiento de aguas negras Los Tajos, en La Uruca, el Gobierno sigue sin ejecutar el bono colectivo para construir el alcantarillado en esa comunidad.
Los vecinos aseguraron que la promesa gubernamental de cambiar el paisaje con calles, aceras y alcantarillas sigue estancada entre el papeleo institucional.
“Es muy triste ver cómo invierten en proyectos millonarios y a nosotros nos tienen en espera del bono colectivo”, dijo Zulay Valverde, líder comunal.
El Banco Hipotecario para la Vivienda (Banhvi) había proyectado utilizar ¢12.000 millones durante los próximos cinco años para solucionar problemas de aguas negras e infraestructura vial en el asentamiento, pero las promesas siguen sin hacerse realidad.
Consultada al respecto, la presidenta de la República, Laura Chinchilla, dijo a La Nación que “no tenía información para responder sobre ese tema”.
Además, Valverde se quejó porque hay barriadas en La Carpio –como Roble Norte– que carecen del servicio de agua potable.
“Estamos trabajando de la mano con otras instituciones del Estado para colocar toda la columna vertebral de agua potable”, aseguró la presidenta de AyA, Yessenia Calderón.