El País

Milagro tico también tocó la vida de un neurocirujano

Recuerda que en los primeros días, algunos pacientes le pidieron intercesiones

El médico Alejandro Vargas fue el testigo más cercano de la milagrosa curación de la costarricense Floribeth Mora.  |  LUIS NAVARRO
El médico Alejandro Vargas fue el testigo más cercano de la milagrosa curación de la costarricense Floribeth Mora. | LUIS NAVARRO Luis Navarro

El neurocirujano Alejandro Vargas Román es un hombre de fe, pero, ante todo, de ciencia. Es el único en el país con una subespecialidad neuroendovascular, rama que atiende aneurismas (dilatación de arterias del cerebro).

Fue él quien testificó ante investigadores del Vaticano que la costarricense Floribeth Mora sanó de una forma que la ciencia no logró explicar. Esa curación, estudiada desde el punto de vista teológico-científico, fue considerada como un milagro por intercesión de Juan Pablo II, quien pasará a ser santo el próximo domingo.

A Vargas no deja de sorprenderlo el hecho de que si bien su papel se limitó a atención médica, algunos pacientes creyeron encontrar en él la vía para obtener un milagro.

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