Un acontecimiento de violencia cataclísmica permitió a un equipo internacional de astrofísicos aprender más sobre la fusión de dos agujeros negros.
Su colisión genera ondas gravitacionales que se propagan por el universo. Los científicos solo han podido detectar estas ondulaciones del espacio-tiempo, predichas por la teoría de Einstein, desde hace aproximadamente una década.
En un estudio publicado en la revista Nature, los investigadores analizaron las ondas gravitacionales más potentes jamás detectadas. Se trata de un evento denominado GW250114, registrado en enero de 2025 por el observatorio LIGO en Estados Unidos.
Al aislar la última ráfaga de ondas emitida durante la fusión de los agujeros negros —conocida como “ondas directas”—, los científicos afirman haber podido extraer información procedente de regiones más cercanas al horizonte de sucesos que nunca antes.
Los autores detectaron información sobre la manera en que los agujeros negros deforman el espacio a su alrededor cuando están girando.
No obstante, científicos consultados por la AFP que no participaron en la investigación piden cautela al interpretar estos resultados.