“El presidente quiere tomar este periodo de 60 días para analizar en cierto modo qué significará imponer tanto sanciones como aranceles para la economía mundial, e incluso para la economía estadounidense”, declaró el secretario de Estado antes de iniciar una visita a Uzbekistán e India.
Rubio agregó que diversos conflictos estaban repercutiendo en los precios de la energía a nivel mundial, entre ellos la guerra de Estados Unidos contra Irán y los ataques a Arabia Saudita por parte de los hutíes de Yemen.
“Estos conflictos en todo el mundo están empezando a chocar entre sí y están teniendo un impacto no solo en los precios globales del petróleo y el diésel”, sino también en las economías, afirmó.
Legisladores estadounidenses de ambos partidos criticaron a Trump después de que firmara el viernes una orden ejecutiva que eximió a Rusia de las sanciones y aranceles que el Congreso impuso en setiembre.
Las medidas afectaban a funcionarios, oligarcas e instituciones financieras rusas, y otorgaban al presidente la facultad de sancionar a los principales compradores de petróleo y gas rusos.
La idea era cortar las fuentes de financiación de los partidarios del presidente ruso Vladímir Putin, así como de su guerra contra Ucrania.
Pero a última hora del viernes, dos días antes de que la ley entrara en vigor, Trump eximió a Rusia de esas restricciones económicas.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que la suspensión de sanciones “alienta” a Putin a continuar sus ataques contra Kiev y le ofrece “recompensas financieras”.
La orden de Trump se produjo tras un acuerdo entre Washington y Moscú que permite a Estados Unidos importar diésel ruso.
El impacto de las subidas del precio del diésel debido a la guerra de Oriente Medio golpea a la economía estadounidense.
La preocupación por el costo de vida está en primer plano para los votantes de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre, donde los republicanos podrían perder el control del Congreso.