Estados Unidos encara ahora la amenaza del ‘terrorismo blanco’
Voces alertan de poca atención al desafío del supremacismo blanco a la seguridad interna
The firearm used by the shooter Connor Betts, 22, is projected on a screen during a press conference Sunday, Aug. 4, 2019, about a mass shooting that left left multiple people dead and 26 injured along the 400 block of E. Fifth Street, in Dayton, Ohio. (Albert Cesare/The Cincinnati Enquirer via AP) Albert Cesare
AFP
Connor Betts, autor de la matanza de nueve personas en Dayton, Ohio, usó un rifle calibre .223. Las autoridades mostraron una foto del arma este domingo 4 de agosto del 2019. AP Connor Betts, autor de la matanza de nueve personas en Dayton, Ohio, usó un rifle calibre .223. Las autoridades mostraron una foto del arma este domingo 4 de agosto del 2019. (Albert Cesare/AP)
Washington. Dos jóvenes blancos de estilo paramilitar mataron a 29 personas durante el fin de semana en Estados Unidos, confirmando los temores de aquellos para quienes el “terrorismo blanco” es ahora la principal amenaza para el país.
Entre lágrimas, se alzaron voces a ambos lados del espectro político para llamar a las autoridades a medir el auténtico peligro, eclipsado largo tiempo por la lucha contra los ataques yihadistas.
"Las vidas perdidas en Charleston, San Diego, Pittsburgh y, seguramente ahora también en El Paso, son las consecuencias del terrorismo nacionalista blanco", dijo en la televisión Pete Buttigieg, candidato a las primarias demócratas, al aludir a los ataques contra un iglesia negra, dos sinagogas y el del sábado en un centro comercial de Texas.
“Aquí hay dos factores que se combinan”, continuó Pete Buttigieg en su análisis en la cadena Fox News: “Por un lado, la debilidad de las políticas reguladoras del mercado de armas y, por otro, el aumento del terrorismo interno inspirado por el nacionalismo blanco”.
“No podemos proteger a Estados Unidos de esta amenaza si no estamos listos para nombrarla”, afirmó el joven alcalde de South Bend, Indiana. “El gobierno debe dejar de fingir que es solo una casualidad y que no se puede hacer nada”, expuso.
El presidente Donald Trump calificó el tiroteo en El Paso como un "acto de cobardía", sin aludir a los supuestos motivos del sospechoso. Y el alcalde republicano de El Paso, Dee Margo, redujo la tragedia al acto de un "hombre trastornado y puramente diabólico".
Pero incluso para algunos republicanos, esta explicación ya no es suficiente.
“La lucha contra el terrorismo ya es una prioridad, creo que debería incluirse una firme oposición al terrorismo blanco”, escribió en su cuenta de Twitter el político George P. Bush, sobrino del expresidente George W. Bush y comisionado de la Oficina General de Tierras de Texas. “Esta es una amenaza real y presente”, agregó.
“El supremacismo blanco, como cualquier otra forma de terrorismo, es un flagelo que debe ser destruido”, tuiteó la propia hija del presidente, Ivanka Trump.
En el 2017 y el 2018, según el New America Analysis Center, la violencia de extrema derecha ha cobrado más vidas en Estados Unidos que los propios ataques yihadistas.
Pero las autoridades, que se habían centrado en la lucha contra la amenaza yihadista después de los ataques del 11 de setiembre del 2001, han reaccionado lentamente.
“Incluso bajo el gobierno del demócrata Barack Obama, los servicios de inteligencia a menudo ignoraron las amenazas de extrema derecha por razones políticas”, escribió el analista Robert McKenzie en marzo.
Patrick Crusius, detenido como autor del tiroteo en El Paso, Texas, presuntamente actuó por motivaciones supremacistas. AP Patrick Crusius, detenido como autor del tiroteo en El Paso, Texas, presuntamente actuó por motivaciones supremacistas. (AP)
El jefe de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Christopher Wray, se defendió en abril al afirmar que sus servicios estaban “muy activos” ante la amenaza de los supremacistas blancos. “El año pasado, llevamos a cabo más arrestos relacionados con el terrorismo doméstico” que ligados al “terrorismo internacional”, agregó.
Pero las dudas persisten debido a la actitud de Donald Trump.
“El presidente en persona promueve el racismo y la supremacía blanca”, afirmó la senadora Elizabeth Warren, que aspira a la candidatura presidencial demócrata para las elecciones del 2020.
El excongresista Beto O’Rourke, otro aspirante, fue aún más lejos al afirmar que Trump “es un racista y azuza el racismo en este país. Y no solo ofende nuestras sensibilidades, sino que fundamentalmente cambia el carácter de este país y lo lleva a la violencia”.