Los inventarios se redujeron en unos 4,5 millones de barriles en el periodo de siete días que terminó el 28 de agosto.
El mercado esperaba una casi estabilización (+60.000 barriles), según el promedio de analistas elaborado por la agencia Bloomberg.
La EIA ajustó sus estadísticas al añadir unos 623.000 barriles diarios a los volúmenes que ingresaron al mercado estadounidense.
Ese ajuste permite a la agencia corregir estimaciones imprecisas detectadas en períodos anteriores y no refleja la actividad de la semana pasada.
El período de siete días también estuvo marcado por un nuevo aumento en los volúmenes de crudo entregados a las refinerías estadounidenses, que alcanzaron su nivel más alto desde 2019.
Estas instalaciones operaron al 98% de su capacidad la semana pasada e incluso por encima del 103% en el Medio Oeste.
El conflicto en Oriente Medio ha impulsado los precios de productos refinados como la gasolina y el diésel con más fuerza que los del crudo, y las refinerías estadounidenses buscan aprovechar esa situación.